miércoles, 18 de enero de 2012

Luces.

... que se expanden a través del firmamento. Estás tan cerca y a la vez tan lejos cuando te abrazo. A penas alcanzo tus labios si no me coloco de puntillas. A penas puedo mirarte a los ojos sin echarme hacia atrás. Pero a veces tus brazos me elevan y me colocan a tu altura, y de repente, estás tan cerca; tan maravillosamente cerca, que cada voluta de humo gris de tus ojos me acaricia. Cada hebra de hierba de tu iris me hace cosquillas. Y la miel de tu mirada se derrite maravillosamente dulce sobre mí. Tus ojos siempre serán preciosos. Siempre me van a mirar de esa forma tan seria y formal que tienes, pero a la vez, tienen ese brillo dulce y amoroso que conozco perfectamente, porque yo misma lo tengo en mis ojos. Y cuando además sonríes. Cuando sonríes, Julian, parece que las nubes grises se disuelven en girones desgarrados, y el sol se vuelve aún más ardiente. Y todo en este mundo es simple y llanamente perfecto. Porque tus ojos y tu sonrisa me vuelven loca. Tu eres mi luz. El único punto de cordura que tengo. Lo que más amo en este mundo. Eres fantástico. Eres.. Mi vida entera...

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