martes, 30 de agosto de 2011

Jln


¿Cómo se puede llegar a querer a alguien de una forma tan sincera y tan devastadora? A veces no encajan las palabras y sólo importan las acciones. Es la manera de acurrucarse a mi lado; la forma de colocarse de manera a poder abrazarle. Es su voz grave pero aterciopelada, y ese suspiro entre dientes que me eriza la piel. El cabello suave sobre la frente que no me deja ver sus ojos. Los labios fruncidos pidiendo un beso. La sonrisa ladeada. La manera de tomar mis dedos. Cómo hunde la nariz en la curva de mi cuello. Los dedos recorriendo mi cadera. Los labios debajo de mi oreja. Su risa por cualquier tontería. Su seriedad. Su manera de mirar. Tiene detalles tiernos que me derriten; cosas simples que para mí son una manera tan clara de decir "Te Quiero" que sólo logra enamorarme más de él .No me explico todavía cómo ha sido. No encuentro una explicación lógica. No he dejado caer las barreras, pero ha logrado atravesar las más difíciles. Ha logrado con una sonrisa y unas cuantas palabras volver a hacerme sentir bien. A veces importa el pasado, pero nos interesa más el futuro. Y pensamos muchas cosas, esperamos muchas más. Tengo una extraña ilusión por tener una familia, creo que comparte el deseo de tener el mismo hogar que yo. Y le quiero. Le quiero hasta quererme morir. Le quiero en sus silencios, en sus risas, en sus enfados. Le quiero en todo momento. Con su nombre completo o con esa manía mía de eliminar las vocales. Con su ceño fruncido o con sus bromas. Serio o divertido. Sobrio o ebrio, ¿qué más da? Siempre será él esté como esté.
Julian Darksoul<3

jueves, 11 de agosto de 2011

J.

Es su sonrisa de lado. Su mirada verdosa, que me recuerda a las plantas que crecían sobre las paredes de una de las residencias de Cambridge. Es su manera de hacerme reír con nada. Su forma de abrazarme y luego reírse, porque soy tan pequeña que puede abrazarnos a los dos a la vez. Es su forma de mirarme desde arriba y luego darme un beso. Es su forma de mirarme desde abajo y pedirme un beso. Es la forma que tiene de apretar mi mano. Su manera de abrazarme, elevarme y hacerme girar en el aire. Cómo me coge como si fuese una muñeca para sentarme sobre sus piernas. Cómo abraza mi cintura y apoya la barbilla sobre mi hombro, haciéndome reír porque tiene que agacharse mucho para llegar. Su sonrisa tierna cuando le miro mucho rato. La suavidad de su piel. Cómo se estremece cuando acaricio sus brazos. Su risa cuando decimos algo estúpido. Esa voz suya que pone aún más grave cuando hablamos de su futuro. Esa emoción que le embarga cuando habla de lo que llegará a ser. Esa forma de patear todo lo que encuentra en una acera. De morderme los brazos. De hacerme cosquillas sin apenas saberlo. De hacerme sentir única. De escuchar lo que digo y luego decirme "¿Qué dices?". De cómo canta por la calle. De cómo mueve las manos como si tocase la guitarra, porque sabe tocar esa canción, y arrastra mi brazo con el suyo porque no me suelta ni para eso. De cómo hace espavientos en el aire con las mano, arrastrando nuevamente una de las mías, porque aún no me ha soltado.De cómo me aprieta fuerte contra su pecho, y puedo sentir cada latido suyo. De cómo me pregunta qué vamos a hacer. De cuando le canto al oído cualquier tontería. De cuando apoya la cabeza en mi pecho y me deja hundir los dedos en su cabello. De cómo aprieta mi cintura. De cómo me mira directamente a los ojos. De cómo me hace querer morir en el acto cuando sonríe. De cómo sopla sobre mis labios antes de besarlos. De hacerme sentir tan perfecta. Tan querida. Tan especial. De quererle. De quererle tantísimo que él se ha convertido en todo lo que quiero para mí, para siempre. De quererle tantísimo que a veces los "te quiero" no me bastan
Le quiero tantísimo, que no dudo en pensar que él, es lo más bonito de mi vida. Porque no hay nada más bonito que lo que él me da y me hace sentir. Nada...

viernes, 5 de agosto de 2011

Skyscraper.

Me he perdido en una melodía continua. Parece que la letra la he escrito yo, porque es como si te estuviera cantando a ti. A veces siento que estoy hecha de cristal, y que me vas a resquebrajar. A veces parece que soy de papel, y me vas a desgarrar. Y sin embargo, pese a ese poder sobre mí que tienes, me quiero mantener en pie. Quiero tocar las estrellas, y sin embargo, prefiero tu pelo. Me gusta hundirme en el mar, y mirar los peces deslizarse por el agua, pero prefiero lo profundo de tu mirada. Y a veces me pregunto qué piensas. A veces me pregunto si piensas que soy bonita; o si tengo una sonrisa singular. A veces me pregunto si te fijas en mis gestos del mismo modo que lo hago yo con los tuyos. Y me siento como un rascacielos; imponente, firme, grande y lustrosos. Y sin embargo mis cimientos son tan frágiles cuando se trata de ti. Es como si por cada palabra que dices una viga de mi interior se tambalease. Y al final me acabare derrumbando. Irónica; sórdida; sarcástica; mala; psicótica; paranoica; celosa; cruel; fría; cálida; simpática; temerosa; segura; orgullosa; arrastrada; singular; gritona; callada; retorcida; natural; dormida; sonriente; llorona; encerrada; libre; soñadora; madura; irresponsable; testaruda; risueña; tierna; cariñosa; amorosa; pasional; sincera; mimosa; melómana; devoradora de libros; escritora empedernida; traviesa; atrevida; pervertida; retorcida; pedida; odiada; querida; amada... Da igual cómo sea. Da igual cuántas caras tenga, si no es para compartirlas contigo. Ya no quiero quererte, y lo hago. Enfermizamente. Te has colado en mis huesos, has desgarrado cada barrera y has atravesado mi alma. 
Me he hundido en un par de melodías, todas parecen hablar por mí. Hay un vacío en mi pecho, como si de alguna manera hubieses arrancado algo. Yo no quería que pasase. Sabía que podría ocurrir, pero no quería. Pero no sé qué era; si era tu sonrisa torcida o tu pelo sedoso. No sé si era tu manera de hablar, o tu manera de morderme el labio. No sé si era porque me confiaste cosas o porque simplemente me escuchaste. No sé si es porque me separaste de mi pasado y me pegaste a tu mirada, pero me has enamorado. Con tu forma de mirarme. Y esos abrazos tan cálidos. Esa forma de hacerme sentir pequeñita pero especial. O esa forma de hacerme reír como una tonta enamorada. Una tonta enamorada. Yo. Que prometí que no volvería a reírme así, como una niña, lo vuelvo a hacer. A reírme de forma tonta porque la gracia tiene que ver contigo. Y cuando pienso en como abrazaste mis piernas y apoyaste tu frente sobre mi, tiernamente, dejándome hundir los dedos en tu pelo. Y cuando pienso en tu manera de agarrar mi cintura y elevarme hasta ponerme sobre tu hombro. Y cuando pienso en tu manera de mirarme, con algo de ternura, o simple cariño; o quizás algo de amor... Me dan ganas de reír y llorar. No tengo prácticamente nada que darte. Quizás un par de sonrisas, una caricia y algún beso. Quizás tres días en la cama, jugando como si fuesemos niños. Quizás cartas escondidas por tu cuarto. Quizás algún sign; o alguna canción. Quizás una sorpresa, como alguna visita inesperada. Quizás un beso en la frente para darte ánimos. Quizás podría haber apretado tus dedos, en una muda manera de decirte "te quiero". Quizás te habría robado un par de camisetas. Quizás te habría hecho fotos dormido. Quizás habría llorado alguna vez delante de ti; o alguna vez fingiese una sonrisa. Quizás te habría mentido sobre un mal día que he tenido. 
Así que me quedan un par de canciones. Unas cuantas palabras. Cientos de recuerdos. Y miles de ilusiones. Tengo muchos planes; metas y carreras que ganar. Tengo ganas de vivir, de dejar de ser la oveja negra de la familia, y despegar. Tengo ganas de echarme la mochila al hombro y largarme. Un par de libros, unos cuantos discos, algunas fotos y una sonrisa. Pero ahora que no podré irme con tu mano agarrando la mía como tanto ansío, supongo que me iré con menos peso, pero también, sin tanto amor. 

domingo, 24 de julio de 2011

Humanidad.

Con una palabra de más. Y a mí sólo me quedó gritar. Primero de sorpresa, y creo que luego, sólo me dejé llevar. Cuando dejan sin una palabra que encaje, de una forma brusca y casi violenta, es cuando se suelen plantear ciertos puntos. Y cuando la duda asedió, la pregunta surgió. Y me golpeó cada instante, dejándome más confundida. Si sobraba, si ya no encajaba, había tantas maneras de decirlo. Había tantas maneras de salir de ésta. Era como ahogarse en un mar de burbujas. Era como si por mucho aire que cogiese, no me llegase a los pulmones. Era como si por cada letra recibiese otro golpe. De sentirse tan pequeña, tan inútil. De saber que no le gustas porque simplemente encajas en ese mundo tuyo, dónde todo se puede con un mínimo de esfuerzo. Como si de repente hubiese dejado de darle sentido a su vida aunque nunca se lo dí. Y preguntarse a cada instante si alguna vez importó lo que sentía; lo que quería. Si alguna vez importé yo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Buscando

Algo que me entretuviese de tu repentina ausencia, he encontrado una estúpida canción que sólo me recuerda el verde tu mirada. Verdor que se me asemeja a las hojas de un árbol que rozan los rayos del Sol. Verdor que me recuerda la tierna hierba en la que me tumbaba, pensando en ti. Verdor que me recuerda el frescor de la menta, que se me asemeja tanto a tu manera de ser. Verdor que me enajena. Verdor que me ha hecho caer en el pozo oscuro que son los recuerdos atascados en la garganta.

lunes, 18 de julio de 2011

Dentro.

En un cúmulo de dolores, risas y llantos. Dentro de un remolino de suspiros. Dentro de una espiral de añoranza. Dentro de un nuevo mundo que me ahoga y en el que estoy perdida. Dentro de mí, simple y llanamente. Metido en mi piel, debajo de cada fibra. Metido en mi alma, entre cada voluta de humo. Metido dentro de mi pecho, ocupando el lugar de mis pulmones. Dentro de mi voz, saliendo a borbotones. Te llevo dentro. Metido en cada resquicio de mi cuerpo. Como si ya no hubiese espacio para mí. Como si yo ya no fuese dueña de mí misma. Como si ya nada tuviese sentido. Como si tu lo controlases todo. Como si cada gesto fuese creado para ti. Como si cada mirada te buscase. Dentro. Dentro. Tan dentro que duele. Tan adentro que ahoga. Tan adentro que me hace llorar. Llorar porque es infernal. Llorar porque eres mi propio demonio, y aún así, te quiero
Quererte. Quererte es como amputarme algo. Quererte es como tirarse de un acantilado. Quererte es como infravalorarse cada instante. Quererte es querer estar pegada a un teléfono las veinticuatro horas del día. Quererte  es no querer ver el sol si no estás debajo. Quererte es no querer hablar si no es para decirte cualquier cosa. Quererte es tener miedo de tus silencios. Quererte es tener miedo de tu indiferencia. Quererte es destrozarse. Quererte es ser masoquista.
No me encajan las palabras. Me sobran y me faltan. Se vuelven transparentes. Y a veces es como si me asfixiasen. Hay mañanas que quiero gritar. Hay noches que me atraganto. Son días de oscuridad y noches de pura luz. Son llantos que controlo. Son ganas de reír. Son ganas de olvidar. Son ganas de decirte que te quiero y callarlo. Son ganas de amarte. Amarte simple y llanamente.