Quiero decirte tantas cosas. Quiero decirte cada uno de los pensamientos que pasan por mi mente. Aunque sea solo tu nombre; porque a veces tu nombre es lo único en lo que soy capaz de pensar.
Da igual que haga frío ultimamente, da igual que el sol abrase cada parte de mi piel, sólo me importa tu nombre. Sólo me importas tu.
Y joder, si supieras la impotencia que siento en cada momento. Si supieras la angustia que me retuerce las entrañas cada noche. Si supieras la necesidad que tengo de abrazarte y decírtelo. Eso que nace desde mi pecho, que crece por mi garganta, quemándola, y al final escupir esas dos palabras- porque siento que si no las digo pronto, acabaran matandome.
¿Pero sabes qué?
Nunca te las voy a decir. Nunca voy a decir tu nombre y luego las voy a pronunciar, porque si lo hago, voy a llorar. Voy a enfermar. Voy a agonizar porque tu nunca entenderías esto. Nunca entenderías esto que ha pasado dentro de mi. Porque dentro de mí, en mi mente gris y en mi pecho desgarrado, algo ha conseguido salvarse. No sé si es esperanza. No sé si es lamento. Sólo sé que sentirlo me alivia un poco. Pero saber que es por ti, sólo me hiere más.
En todas las palabras que te digo, hay mensajes subliminales. Encuéntralos.
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