viernes, 1 de abril de 2011

#~

Hola. No sé a qué viene esto, no sé a qué viene escribirte ahora. Será que soy tonta, será que no tengo remedio. No te quiero. Dios, no. Esto, no lo vas a leer, y si lo lees, rezo -aunque no creo en nada- para que no te des cuenta de que esto va por ti. Lo demás me da igual. Sólo sé que no te quiero, pero que tengo miedo.
Bueno vale. Miento. Miento y me escondo. Me gustas. No es sentir algo concreto, déjalo en Sentir. Sentir celos, y sentir miedo, y sentir que me ahogo, y sentir que sobro, y sentir que no encaja nada dentro de lo que creía sólido.
Porque sólo confío en tres personas en este mundo, y tu no eres de esas personas, y mi corazón quiere encajarte ahí, pero me da miedo. Dios, creerás que soy de esas histéricas que se rallan porque el "amordesuvida" acaba de sonreirle a la chica rubia al otro lado de la calle. Yo no confío en ti porque le hallas sonreído a esa rubia, yo tengo miedo de ella, directamente.
¿Y qué si no eres el amor de mi vida? Yo tengo la teoría de que el amor existe, pero no para siempre. Es así de lógico. Soy así de testaruda. Y todavía me acuerdo cuando decía "Que me quieran como soy". No me lo trago ni yo, en serio. Porque soy una histérica, celosa, acosadora de tu vida, que tiene miedo de todas las que se cruzan en su camino, que tiene miedo de lo que le da el espejo, de lo que le da que pensar. Tengo miedo de quererte. Quererte y decírtelo y pensar "Oh. Shit". Porque ahora me ha dado por insultar en inglés, y decir burradas en inglés, porque soy una retrasada, que no se atreve ni a decirse las cosas en su idioma para suavizar un poco el impacto de su propio odio.
Y vale si, hay veces que me siento la reina del mundo. Que me veo preciosa, que el cielo es radiante, que solo me río y me río y me río y de repente agarró el lápiz y escribo la primera letra de tu nombre y me quedo en plan "¿Qué haces?". Y me hace ilusión seguirte en mi mente y todas esas burradas que hacen las chicas enamoradas. Pero yo, NO SOY UNA CHICA ENAMORADA.
¿Sabes por qué?
Porque me vas a hacer daño. Da igual cuando. Da igual cómo. Lo harás. Y lo peor, es que me da igual. Porque tengo que vivir. Vivir es superar el miedo a todas esas rubias bonitas, de ojos increíblemente azules y de cosas de las que yo carezco y lograr mi primer Oscar a mis preciados 23 años para golpear a Pe. Cruz con él hasta hacerla sangrar.
Tengo 16 años, soy una chiflada y me estoy obsesionando contigo, pero tranquilo. No soy peligrosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario