Bailare entre las letras que salen de tu boca,
Enredar mis dedos en las hebras de tu pelo negro.
Oh sí,
Vuelve a atrapar mi cintura como antes y levantame para que toque el sol con la punta de mis dedos.
Seré como la bailarina que se cayó
Pero que lo hizo con tal elegancia, que ni ella pudo darse cuenta.

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