Es algo rematadamente enfermizo. ¿Soy la única a la que le falta el aire cuando estamos juntos? ¿Y por qué no puedo parar de mirarte? ¿Y por qué amo la curva de tu hombro? ¿Y por qué me encanta esa cara que pones de interesante con los labios fruncidos? ¿Y por qué me encanta el aire que exhalas cuando te hago suspirar al morder tu piel? ¿Y por qué en el momento en el que no estás a mi lado me siento un poco más hueca? ¿Y por qué? ¿Por qué? ¿Por qué ahora mismo daría lo que sea por poder estrecharte entre mis brazos? ¿No te mueres de ganas de tenerme de nuevo sobre tu cama, jugando con tu pelo mientras te miro? Echo de menos tus dedos recorrer algún camino sobre mi piel. Echo de menos oírte decir alguna tontería. Necesito un beso tuyo. Necesito volver a sentirme yo. Cuento las horas que quedan para tenerte. Y en el momento de besarte podría decirte miles de palabras, como esta mañana, pero es que se me atascan todas en la garganta. Todas se traban en mi lengua y no me dejan respirar. Y sólo te puedo mirar. Y sólo te puedo adorar un poco más. ¿Qué más da lo que dejo atrás si te tengo a mi lado? ¿Qué más da las personas que me fallen o a las que pueda fallar si estás tú en algún lugar? ¿Y qué importa lo que venga si tú me vas a besar siempre que te lo pida? Ya no importa si el cielo se resquebraja en miles de trozos. Ya no importa si la tierra se abre o si el mar se seca. Ya no importa si las estrellas se desploman, si el sol se congela o si la luna empieza a arder. Ya no importa nada de eso, porque ahora estás tú. Darksoul... Alma oscura. A veces parece que eres tan oscuro como la noche y tan frío como un iceberg, y aún así, tienes la sonrisa y la mirada más brillantes que he visto jamás. Tienes la piel ardiendo cuando te beso en mitad de la noche. Y el aire que exhalas parece vapor cuando te muerdo el cuello. Quemas. O quizás sea yo la que se consume en fuego por tenerte. No lo sé. Pero tu oscuridad con sonrisa y ojos brillantes me está abrasando. Me quiero dejar consumir poco a poco, o espontáneamente, no lo sé. ¿De verdad importa?
Hay una canción, de esas que me sé de memoria ya, de tanto escucharla, que me recuerda a nosotros. No sé en qué le veo el parecido, pero está ahí, y lo veo. Y lo vivo y lo siento. Lo escucho y lo vivo. Porque quizás tú seas para mí lo que es Nebraska para Lady Gaga. No lo sé. Sólo sé que contigo, las palabras siempre me faltan, y me vas a volver loca. Porque a veces cuando te digo que te quiero, siento que me estoy quedando corta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario