jueves, 14 de julio de 2011

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Y si... ¿Y si me hundo entre las notas de un violín? ¿Y si me desvanezco en el aire? ¿Y si te acaricio desde lejos? ¿Y si te sueño entre delirios? ¿Y si te veo entre la masa? ¿Y si mi besos llegan hasta tus labios? Déjame. Déjame sentirte. Déjame. Déjame tocarte. Déjame vivirte. Tengo tus palabras atrancadas en la garganta. Tengo los recuerdos vividos en la mirada. Te siento. Te veo entre sombras por la noche y trato de sentirte a mi lado. Es ridículo; es descabellado, pero si me dejases; si me dieses una sola oportunidad, me enamoraría perdidamente de ti. Te apretaría contra mi pecho, para fusionar mis latidos con los tuyos y finalmente te rogaría - te suplicaría - que me quisieras. 
"Quiéreme... Ámame... Sólo un poco..."
Y es en esos arrebatos de locura que me dan que me imagino entre tus brazos, susurrándote cualquier palabra. Se me ocurren cientos de canciones que cantarte al oído. Se me ocurren miles de escenarios, donde hundo mi rostro en la curva de tu cuello y mis dedos recorren tu brazo, haciéndote temblar. Ese olor a sándalo que siempre llevas pegado a la piel, que se traspasa a mi ropa y me hace morir. Esas raíces en tus pupilas del color de la menta. Esa manera de sonreír cuando no te doy un beso. Esa manera de sonreír cuando me divierto a escurrirme entre tus dedos - Como el aire entre las hebras negras de tu cabello... -. Esa manera de caminar a mi lado, moviendo las manos sin parar, mirándome de reojo - Matando cada fibra de mi ser. 
A veces, en esos momentos de paz que nos rodean, mientras acaricio tu nariz con la mía en un gesto tierno y tus manos me aprietan con suavidad, pienso que esto me va a matar. A veces, cuando muerdo la piel bajo tu oreja, me dan ganas de llorar por la manera que tienes de deslizar tus dedos de mi nuca a mis labios, pidiendo un beso. A veces, cuando me miras a los ojos, te suplicaría una mentira.
"Dime una mentira sobre mí. Sobre nosotros."
Y me aferraría a tus hombros, enterraría mi rostro entre tu cabello y te lo suplicaría una y otra y otra y otra y otra vez.
"Miénteme... Miénteme... Miéntenos..."
Quiero gritar tu nombre. Quiero enlazarlo con el mío en el aire. Quiero tatuarlo en mi piel del mismo modo que lo está en mi corazón. Tengo tu esencia debajo de la piel; paralo antes de que se me cale en los huesos, porque si entras hasta el fondo de mi cuerpo, alcanzarás lo que yo misma me estoy prohibiendo. Amor; amor; amor. Tengo metido en la piel cada una de tus caricias. Tengo entre mis labios cada uno de los gemidos que depositas en mi boca. Tengo aún el sabor de cada una de las partes de tu piel

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