martes, 24 de mayo de 2011

Tiempo

Desvanecerse entre las nubes del pasado, y enredarte en las notas de tu canción preferida; enamorarte de alguien inalcanzable, sólo por sentir y sumergirte en palabras que dijiste, mirando por la ventana un martes a quinta hora, sonriendo, escuchando cosas sueltas, y tratando de no llorar. Saber; darte cuenta realmente, de que aquello, todo eso, fue un error más que te ha hecho fuerte. Más fuerte que nunca.
Te quiero; te quiero más de lo que ninguna te va a querer jamás. Recuerdalo.
Y tú sabes que lo hice, y que te quise más que ninguna. Porque por ti he hecho lo que muy pocas habrían sido capaces de hacer, incluso por amor. Y pensando en todas esas palabras; pensando en esas promesas que nunca cumplimos; recordando las mañanas de primavera, con el aire perfumado a mar y flores, en el que dibujábamos planes de futuro con sonrisas en nuestros labios, que borrabas a besos tristes que yo trataba de esconder bajo mentiras y falsas ilusiones. Porque me decías lo que quería oír, pero sonaba a veces tan vacío, que tenía que repetir tus palabras para creérmelo. 
A veces escucho el piano, esas melodías que tú me dedicabas, y ya no me duele, y ya no sonrío embelesada. Así que he superado lo nuestro, después de dos años. ¿Quién me lo iba a decir cuando hace un año yo te adoraba y besaba el suelo que pisabas? ¿Quién te iba a decir a ti que, finalmente, tú perderías algo más que una mujer? ¿Quién me iba a decir a mí, que encontraría algo mejor, algo por lo que luchar realmente y que me emocionaría sin ni si quiera una mirada? Porque él me emociona con el simple hecho de existir. Quién sabe si lograré quererlo del mismo modo que te quise a ti; pero averiguarlo no es algo que me moleste. 
Así que casi un año después de dejar nuestra historia aparcada en el pasado, me he descubierto rememorando nuestras locas aventuras en las escaleras; en las esquinas de los pasillos; las miradas furtivas y las manos que se deslizaban entre la gente, para rozar algo de piel, para dejar un rastro de amor. Y hoy sonrío un poco, porque aquello estuvo bien. Pero sólo queda el recuerdo. Ya ni siquiera un poco de amor. Ni algo de ternura. Sólo recuerdos que me han marcado, porque me han convertido en lo que soy ahora: un poco menos niña, algo más mujer. Lo que siempre he querido ser. Ésta vez, sin ti; sólo acompañada de canciones de Tom Felton; fantaseando con el morbo que me da Draco Malfoy, y enamorada -perdidamente enamorada- de un hombre maravilloso, de oscuro cabello, ojos profundos y hermosas y con una sonrisa que lo borra todo. Con esa voz que a mí me encandila y con ese todo que eclipsa el nada que tú me dabas

No hay comentarios:

Publicar un comentario