Son momentos de paz, de tranquilidad; a mira las nubes empujadas por el viento mientras suena alguna melodía de esas que a ti te encantan. El viento mece tu pelo y remueve las palabras. Las pupilas brillan de alegría y las sonrisas se hacen reales.
Te quiero
Dices en un susurro que me estremece junto a mi oído, y en mi rostro se dibuja esa sonrisa que sólo a ti te doy, porque eres el único que la merece, y no puedo evitar entrelazar nuestros dedos en un gesto cariñoso, mientras mis ojos se bañan en los tuyos. Y las notas de aquellas melodías que tu tocabas en mi espalda o tarareabas para que me durmiera, me llevan a un lugar, donde solo estamos tú y yo.
Lejos
Nos iremos jodidamente lejos. Para que las palabras y las miradas ajenas no nos alcancen. ¿Qué más da lo que ocurra con ellos si ahora lo único que me importa es lo que tenemos tú y yo? Tu nombre y el mío grabados en el aire, dónde jamas nadie podrá borrarlos.

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