lunes, 24 de enero de 2011


Despréndete de la necesidad de huir. Hoy ha sido un día nuevo. Un día diferente, pensando demasiadas cosas y sentirte más vacía sólo logrará que no puedas resistirte a su demanda. Las cosas, para ti, -sí, sólo para ti-, se han salido de contexto. 
Sick. Sick of you
You and me. Never again. 
Caminar con una melodía continua en la cabeza. Y sentirte extraña a ratos. No sabes por dónde vas. Solamente querer sentirte especial esta noche. Dejar de correr en círculos, encontrar el camino definitivo y dejarte caer en el agujero de tu pecho para renacer de tus cenizas, con una nueva sonrisa y sentirte viva. Viva y alegre.
I really can't believe
I lost myself again
Y cuando el sol te acaricia la piel, el viento frío te despeina y eres capaz de dejar la mente en blanco, sin que ningún recuerdo se te meta entre las cejas, sientes ganas de llorar, porque te sientes tan libre de ese peso que suponía ser aquella melancolía, que al verte libre de ella, sólo eres capaz de gritar que estás viva. Y lo quieres anunciar. Así que anuncialo. Vive.
Esta mañana te he visto llorar
Caminando por la acera desierta
Mientras el alba despuntaba en el horizonte
Y quise abrazarte.
Abrazarte y ahogarte.



jueves, 20 de enero de 2011

Cuando


... le das demasiada importancia a las cosas, al final acaban por obsesionarte. Hoy me he descubierto dudando sobre algo de lo que ayer estaba segura. Hoy, me he descubierto sintiéndome impotente ante algo que antes habría enfrentado. No sé si es que las cosas se han vuelto diferentes o yo simplemente estoy cambiando. 
Cuando el cielo se vuelve gris, ya no me siento mal, simplemente imagino al sol entre las nubes, bañándome con su calor. 
For a moment
I am Happy.
Así que suponiendo que realmente las cosas están como debían de estar, yo ya no le veo sentido a todo lo que ha sucedido. ¿Podría haber aguantado? ¿Podría haberme aguantado ese grito? ¿Podría haber intentado arreglar las cosas? ¿Hice bien al cuestionar mi capacidad para aguantar eso? ¿Hice bien al recriminarme la marcha de Katie? Quién sabe. Quizás no funcionó con una, pero habría podido ayudar a la otra. Quizás me halla equivocado, pero no estaba dispuesta a saber si realmente funcionaría o si me llevaría una patada como la vez anterior. Así que he dado la patada primero, y me he librado de alguna buena paliza. 
For a moment
I find hope.
Hoy, he escuchado a alguien decir que algunos amigos son para siempre. Mis verdaderos amigos puedo contarlos con una mano, y me sobran dedos. Sí. Me sobran dedos. Y cuando te das cuenta de que aquellos a los que antes introducías en ese grupo se han marchado o simplemente, te has alejado, te sientes ridícula. O al menos yo. 
Together we can make it through
another day.
Ahora, refugiada entre canciones tristes que no me hacen llorar, un asesino del siglo XVIII, una anoréxica argentina, pensamientos que me hacen plantearme cosas, dudas sobre algunas personas y la continua necesidad de saber que he hecho lo correcto, me pregunto si realmente, estoy siendo quien soy o quien debo ser. 
Las crísis de identidad no van conmigo, las he superado, y desde luego, ahora sé que soy una persona que lucha por lo que desea, y que no se deja avasallar fácilmente. Lo sé, porque me lo he demostrado. Pero quizás sea una persona cruel, y no me gustaría serlo. Quizás sea una estúpida, y a veces me lo planteo. Así que supongo que esto se me está saliendo de las manos. De nuevo. 

Cuando falta el aire
y ya no recuerdas ni tu nombre
Piensa en los días de sol
incluso cuando lo tapan las nubes.
Porque si no recuerdas quién eres
siempre puedes recordar el calor abrasador
del astro Rey~

domingo, 16 de enero de 2011

Humo

Cuando las palabras salen de la boca, a veces, parece que las veo. A veces, sólo cuando soy consciente de que alguien me está escuchando, puedo verlas brotar. Y entonces me rodean y me hablan. Se llaman las unas a las otras y cuando voy a pedirles que se callen, aprovechan que mis labios se separan y vuelven a su hogar. Al fondo de mi garganta de donde nunca debieron salir.
Porque hay mañanas en las que las nubes se quedan en la tierra, y lo envuelven todo con su esponjosidad. Y me preguntan, una y otra vez, si pretendo seguir así más tiempo. 
"No recuerdo la última vez que te tumbaste
y nos sonreíste como lo hacías antes"
No recuerdo la última vez que no me senté tranquilamente y dejé la mente en blanco. Ahora mi mente es inquieta, y no para de moverse. Viaja al pasado, y no me deja en paz. Se hace ilusiones sobre el futuro e imagina un presente paralelo al que vivimos. 
Así que me despido de este mundo y me convierto en humo. Humo blanco, suave, libre y sin penas. Y gracias al viento viajo a través del aire saturado de dudas, lo traspaso y encuentro un nuevo mundo. Sin ti, sin él y sin mi. Solo el humo blanco, suave, libre y sin penas que forma figuras que apenas logro tocar con la punta de mis dedos y que se desvanece con el primer sollozo. 

jueves, 13 de enero de 2011

Caminar


Cuando el cielo se encendió con aquel fuego entre las nubes, me decidí a levantar la vista hacia el horizonte, dónde las nubes surcaban el cielo. Removí con mi mano los granos de arena que me rodeaba y dibujé un arco cuyos extremos miraban hacía en frente. Hacia el sol. Hacía aquello que se desconoce. El futuro. Aquel arco se me asemejo a una sonrisa. Pero no estuve muy segura hasta que sentí una estúpida lágrima recorrer mi cara y estrellarse contra la arena, formando un pequeño agujero, cuyas paredes lisas estaban mojadas y saladas.
Miré hacia atrás y observé los surcos que habían dejado mis pies descalzos en el camino. Me había parado la noche anterior, cansada y angustiada. Sedienta de besos que calmaran el dolor y hambrienta de piel que morder con deleite antes de regresar a los labios curvado en una sonrisa que se me asemejara al paraíso. A mi hogar. Sólo recordaba haberme desplomado sobre la arena, llorando desconsoladamente. Apretando mis manos, cerradas hasta clavar mis uñas en mi piel y dejar la sangre brotar, tratando de aliviar aquella sensación. Y me dolió aún más al recordar el motivo de mi llanto.
"A él le gustaba"
Aquellas cuatro palabras habían destrozado la enorme montaña queme protegía. Y lo más estúpido es que yo dije esas cuatro estúpidas palabras. Yo las había pensado. No había ternura en mi voz. No había anhelo en mis ojos. Y mis labios ni pronunciaron su nombre porque mi mente se encargó de borrarlo. Pero saber que le había dado importancia a aquello que ocurría me hizo sentir ridícula. Suciamente ridícula hasta el punto de sentir mis tripas revolverse y un nuevo grito naciendo en la garganta.
¿Por qué? Porque había recordado -de una manera avergonzante- que a ese baka le encantaba -o eso decía- verme sonreír. Y cuando recordé que hacía lustros -o eso me parecía- que no había escuchado eso, escuché mi conciencia quebrarse en tres mil pedazos y me sentí estúpida, sucia y sola.
Sola.
Sentí una caricia y unos brazos rodearme. Y cuando quise darme cuenta, mis brazos se habían cerrado en torno a aquel cuerpo y mi cara reposaba en su pecho. Y lloraba. Lloré sólo unos momentos, porque sabía que le incomodaba verme derramar agua por los ojos, pero lloré igualmente. Y cuando recordé que él antes me decía cosas bonitas, me sentí aún peor. Y lloré. Lloré abrazada a aquel sueño que se esfumó con una suave brisa que secó mis lágrimas y cubrió mis labios de un beso. Y soñé, por un solo instante, que ya no caminaba por el desierto y que agarraba su mano yo sola, sin esconder que sentía algo por él. Y cuando la brisa sopló de nuevo, me recordó que aquel beso era mentira y me obligo a levantarme para encontrarlo. 

viernes, 7 de enero de 2011

Perderse entre las gotas del alma gris. Perderse buscando el triste lucero aún apagado y que te espera al final del trayecto. Sólo sabes que te rodean árboles en este bosque muerto. Sólo sabes que las cosas te han llevado hasta aquí. Y, ¿qué es aquí
¿Es el fin?
¿El comienzo?
¿Todo o nada? 
¿Tú o Yo? 
¿¡Tú y yo!?
Dejemos de creer en lo divino un instante. Deja de pensar, mírame y escúchame. Sólo una última vez. Piérdete en el centro de tu alma y busca la niebla. Deja que te envuelva y piensa. Piensa en todo aquello que te atormenta. Medita el pasado sólo un segundo. Inundarte con su esencia. Ahogarte en las horas perdidas. Y llegar a una conclusión sentada en el banco de madera roída. 
"¿Que es lo que se me ha escapado?"
El sentido común me abandonó en el peor de los momentos. Porque me deje llevar por las situaciones y no pensé. Creí ver algo de luz y me dí de bruces contra algo nuevo. Decidir que eres ya mayor a veces te lleva a errores demasiado personales. Arrepentirse, sentirse vacía, sucia y tan ridícula que no puedes aguantar ni llevar tu nombre. 
Realmente, crecer entre comas y letras,
bebiendo palabras porque la realidad duele,
olvidando por horas lo que ocurrió,
tratando de recuperar lo que perdiste,
¿así viviríamos?
¿Así?
Piénsalo. Por mí al menos, ya que yo ya he terminado de destrozarlo todo. Sólo recuerda las mañanas de Marzo, en la niebla suave, caminando sin rumbo, siempre sonriendo sabiendo que no te habías equivocado.